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Sábana Santa: la imagen del dolor extremo sufrido por nuestra redención, Parte 4ª


Última parte de este gran artículo sobre el sufrimiento del hombre de la mortaja desde la perspectiva de la medicina forense. Agradecemos al Prof. Sánchez Hermosilla el envío del artículo para su publicación y difusión.


La información es la siguiente:


-El Hombre de la Sábana Santa murió con toda seguridad como consecuencia de la tortura física a la que fue sometido.


- Sufrió graves traumatismos torácicos que le provocaron un derrame pleural.


-Murió de asfixia agravada por un edema agudo de pulmón, consecuencia también de la propia asfixia, produciéndose un círculo vicioso: la asfixia provoca un edema agudo de pulmón, el edema agudo de pulmón agrava la asfixia. Y así sucesivamente, con un final que sólo tiene un escenario posible: la muerte.


-En el hipotético caso de que el Hombre de la Sábana Santa no hubiera muerto al recibir la herida en el pecho, como consecuencia de esta nueva lesión, que atraviesa el corazón y el pulmón derecho, la muerte se habría producido en cuestión de segundos, sin posibilidad de evitarla. Sin embargo, habría sangre vital, pero en cambio en esta lesión toda la sangre es cadavérica, no vital. Por esta razón, se puede decir que el Hombre de la Sábana Santa ya estaba muerto cuando recibió esta lesión.


-Como resumen, se puede decir que el Hombre de la Sábana Santa tenía los siguientes problemas orgánicos:


-Arritmias cardíacas. Causadas por desequilibrio hidroelectrolítico, es decir, deshidratación, pérdida de sangre, sudoración profusa, aumento de potasio y disminución de calcio en la circulación sanguínea.


-Insuficiencia cardiaca. Provocada por múltiples causas, como asfixia, derrame pericárdico, postura forzada durante la crucifixión y pérdida de sangre.


-Insuficiencia respiratoria. Causada por lesión de los músculos respiratorios durante la flagelación, asociada a hematomas pulmonares, derrame pleural y edema pulmonar agudo, causado por la crucifixión.


-Insuficiencia renal. Causada por lesiones contusas directas en los riñones durante la flagelación, deshidratación y la gran pérdida sufrida de sangre y mioglobina, que obstruyó la función de filtración renal.


-Deshidratación. Causada por la sudoración profusa y la gran pérdida de sangre sufrida. Esto provocó una fuerte sensación de sed, que no contribuyó al bienestar del infractor.


-Acidosis respiratoria. La asfixia disminuye el oxígeno circulante en la sangre y aumenta el dióxido de carbono (CO2), que se combina con el agua de la sangre para producir ácido carbónico, acidificando el pH de la sangre. Cualquier cambio en el pH de la sangre, más allá de los estrechos márgenes fisiológicos, produce graves problemas de salud, tanto si el pH aumenta causando alcalosis como si disminuye causando acidosis. Estos cambios en el pH sanguíneo también alteran la circulación del calcio, cuyos niveles fisiológicos son muy estrictos: cualquier cambio provoca calambres musculares, dificultad para movilizar correctamente los músculos (por lo que los movimientos respiratorios no pueden producirse correctamente), problemas cardíacos e incluso desmayos, cuyas consecuencias ya se han comentado anteriormente.


-Alcalosis metabólica. Para compensar esta acidosis respiratoria, el organismo intenta alcalinizar la sangre produciendo bicarbonato de sodio.


-Shock hipovolémico (falta de líquido corporal). Causado por deshidratación y hemorragias profusas.


-Shock doloroso. Consecuencia del intenso dolor causado por los múltiples traumatismos sufridos, así como de los calambres musculares secundarios a la asfixia, la postura forzada y el exceso de calcio y potasio en la sangre.


-Síndrome anémico. Consecuencia de la pérdida de sangre por hemorragia.


-Desequilibrio iónico en la circulación sanguínea. Principalmente aumento de los niveles de potasio y disminución de los de calcio (hiperpotasemia e hipocalcemia).


-Dificultades de coagulación (hipocoagulación), a medida que aumenta la hemorragia. El gran número de lesiones sangrantes probablemente agotó la cantidad disponible de "factores de coagulación" necesarios para evitar estas pérdidas e iniciar el proceso de regeneración del tejido corporal dañado. Tras producirse esta hipocoagulación, aumentaron las hemorragias. Una disminución del calcio en sangre también puede haber contribuido a esta hipocoagulación, ya que el calcio es un factor clave para que la coagulación se produzca de forma adecuada.


-Aumento de la temperatura corporal (hipertermia), fruto del esfuerzo realizado para mantener la respiración durante la crucifixión, y posible mecanismo de defensa frente a agresiones y probables infecciones en curso ya iniciadas.


A todo ello hay que añadir lo que no puede calificarse sino de "tormenta hormonal": como consecuencia del dolor y las lesiones, aumentarían las llamadas hormonas del estrés (adrenalina, noradrenalina y cortisol).


Estas hormonas fueron en parte responsables de que el Hombre de la Sábana Santa viviera durante un tiempo relativamente largo, más de lo esperado, ya que una persona normal probablemente habría muerto antes, en un periodo de tiempo más corto.


Pero esta supervivencia relativamente larga se produjo a costa de un sufrimiento más extenso.


Conclusiones


El verdadero sentido y significado de la Sábana Santa y de su imagen, más allá de la cuestión de la autenticidad que últimamente se ha convertido casi en una forma de obsesión, sólo puede percibirse a través de una relación adecuada entre fe y conocimiento.


Aunque no sea posible definir con palabras el sufrimiento padecido por el Hombre de la Sábana Santa, la conciencia de ese sufrimiento y del suplicio de la Cruz que la Sábana representa nos ayuda a comprender mejor el gran misterio del amor de Jesucristo, invitándonos además a reflexionar sobre el sentido de nuestras vidas. Por eso también la Sábana Santa, en palabras de San Juan Pablo II, representa una gran "provocación para la inteligencia humana", que nos impulsa a afrontar el gran misterio del amor de Cristo.


Y es que el Creador del Universo, amándonos inconmensurablemente, quiso formar parte del género humano sometiéndose a todas las torturas extremas y más violentas y a dolores inmensos hasta la muerte, aun siendo ya consciente de tan terribles sufrimientos.



(Si desea la bibliografía del artículo, solicítela a nuestra dirección de correo electrónico)

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