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La Sábana santa y los papas: Francisco



En esta ocasión, presentamos tres mensajes del papa Francisco sobre la Síndone: el mensaje de 2013, el Ángelus de 2015 y la carta de 2020. En cada uno de ellos nos ofrece una idea para la meditación. Son pequeños textos, pero valiosos en sí mismos y que pueden leerse como una unidad. Textos que nos ofrecen la posibilidad de realizar tres pequeñas meditaciones en un rato de oración. Ideales para las visitas a los Monumentos del Viernes Santo.


VIDEOMENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO CON MOTIVO DE LA OSTENSIÓN DE LA SÁBANA SANTA

Sábado Santo, 30 de marzo de 2013

Queridos hermanos y hermanas:

También yo me pongo con vosotros ante la Sábana Santa, y doy gracias al Señor que nos da, con los instrumentos de hoy, esta posibilidad.

Pero aunque se haga de esta forma, no se trata simplemente de observar, sino de venerar; es una mirada de oración. Y diría aún más: es un dejarse mirar. Este rostro tiene los ojos cerrados, es el rostro de un difunto y, sin embargo, misteriosamente nos mira y, en el silencio, nos habla. ¿Cómo es posible esto? ¿Cómo es posible que el pueblo fiel, como vosotros, quiera detenerse ante este icono de un hombre flagelado y crucificado? Porque el hombre de la Sábana Santa nos invita a contemplar a Jesús de Nazaret. Esta imagen –grabada en el lienzo– habla a nuestro corazón y nos lleva a subir al monte del Calvario, a mirar el madero de la cruz, a sumergirnos en el silencio elocuente del amor.

Así pues, dejémonos alcanzar por esta mirada, que no va en busca de nuestros ojos, sino de nuestro corazón. Escuchemos lo que nos quiere decir, en el silencio, sobrepasando la muerte misma. A través de la Sábana Santa nos llega la Palabra única y última de Dios: el Amor hecho hombre, encarnado en nuestra historia; el Amor misericordioso de Dios, que ha tomado sobre sí todo el mal del mundo para liberarnos de su dominio. Este rostro desfigurado se asemeja a tantos rostros de hombres y mujeres heridos por una vida que no respeta su dignidad, por guerras y violencias que afligen a los más vulnerables... Sin embargo, el rostro de la Sábana Santa transmite una gran paz; este cuerpo torturado expresa una majestad soberana. Es como si dejara trasparentar una energía condensada pero potente; es como si nos dijera: ten confianza, no pierdas la esperanza; la fuerza del amor de Dios, la fuerza del Resucitado, todo lo vence.

Por eso, contemplando al hombre de la Sábana Santa, hago mía la oración que san Francisco de Asís pronunció ante el Crucifijo:

Sumo, glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y verdadero mandamiento. Amén.


ÁNGELUS

Piazza Vittorio Domingo 21 de junio de 2015

Al final de esta celebración, nuestro pensamiento se dirige a la Virgen María, madre amorosa y atenta con todos sus hijos, que Jesús le ha confiado desde la cruz, mientras se ofrecía a Sí mismo en el gesto de amor más grande. Icono de este amor es la Sábana Santa, que también esta vez ha atraído a mucha gente aquí a Turín. La Sábana Santa atrae hacia el rostro y el cuerpo martirizado de Jesús y, al mismo tiempo, impulsa hacia el rostro de toda persona que sufre y que es injustamente perseguida. Nos impulsa en la misma dirección del don de amor de Jesús. «El amor de Cristo nos apremia»: estas palabras de san Pablo eran el lema de san José Benito Cottolengo.

Recordando el ardor apostólico de muchos sacerdotes santos de esta tierra, desde Don Bosco, de quien recordamos el bicentenario de su nacimiento, os saludo con gratitud a vosotros, sacerdotes y religiosos. Vosotros os dedicáis con empeño al trabajo pastoral y sois cercanos a la gente y a sus problemas. Os animo a llevar adelante con alegría vuestro ministerio, centrándose siempre en lo que es esencial para el anuncio del Evangelio. Y mientras os agradezco a vosotros, hermanos obispos del Piamonte y del Valle de Aosta, vuestra presencia, os exhorto a estar junto a vuestros sacerdotes con afecto paternal y calurosa cercanía.

A la Virgen Santa le confío esta ciudad y su territorio, y a los que lo habitan, para que puedan vivir en la justicia, en la paz y en la fraternidad. De manera particular encomiendo a las familias, a los jóvenes, a los ancianos, a los presos y a todos los que sufren, con un recuerdo especial para los enfermos de leucemia hoy que se celebra el Día nacional contra la leucemia, el linfoma y el mieloma. Que María de la Consolación, reina de Turín y del Piamonte, fortalezca vuestra fe, asegure vuestra esperanza y fecunde vuestra caridad, para ser «sal y luz» de esta tierra bendita, de la que yo soy nieto.


CARTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO CON MOTIVO DE LA OSTENSIÓN EXTRAORDINARIA DE LA SÁBANA SANTA

[Turín, Sábado Santo, 11 de abril de 2020]

A su Excelencia Reverendísima Mons. CESARE NOSIGLIA Arzobispo de Turín y obispo de Susa

He sabido, querido Hermano, que el próximo Sábado Santo presidirá una celebración en la capilla que custodia la Sábana Santa, que, de forma extraordinaria, será visible para todos los que participan en la oración a través de los medios de comunicación.

Deseo expresarle mi más sincero agradecimiento por este gesto, que responde a la petición del pueblo fiel de Dios, duramente probado por la pandemia del coronavirus.

Yo también me uno a su súplica, dirigiendo mi mirada al Hombre de la Sábana Santa en quien reconocemos los rasgos del Siervo del Señor, que Jesús realizó en su Pasión: «Varón de dolores y sabedor de dolencias [...]. Eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba [...]. Ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido curados» (Is 53,3.4-5).

En el rostro del Hombre de la Sábana Santa vemos también los rostros de muchos hermanos y hermanas enfermos, especialmente los más solos y menos cuidados; pero también de todas las víctimas de las guerras y la violencia, de la esclavitud y la persecución.

Como cristianos, a la luz de las Escrituras, contemplamos en esta tela el icono del Señor Jesús crucificado, muerto y resucitado. A Él nos confiamos, en Él confiamos. Jesús nos da la fuerza para afrontar cada prueba con fe, con esperanza y con amor, con la certeza de que el Padre siempre escucha a sus hijos que claman a Él, y los salva.

Querido hermano, y todos vosotros, queridos hermanos y hermanas que participaréis a través de los medios de comunicación en la oración ante la Sábana Santa, vivamos estos días en íntima unión con la Pasión de Cristo, para experimentar la gracia y la alegría de su Resurrección. Bendigo a Su Excelencia, a la Iglesia de Turín y a todos vosotros, especialmente a los enfermos y a los que sufren y a cuántos los cuidan. Que el Señor dé paz y misericordia a todos. ¡Feliz Pascua!

Fraternalmente,

Francisco

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